martes, 3 de enero de 2012

II Testamento.


 Testimonio. Glíptica. Detalle. Marmol y plomo. 2004-2007. La Comella. Fot. Josep Borrell Garciapons.


II Testamento
En la contemplación de una obra primero valoro la emoción recibida, seguidamente el concepto, la gravedad moral y ética de la idea y por ultimo la maestría, la oportunidad del material empleado y la sinceridad del trabajo... Siento que en la gravitación de sus enlaces, en sus íntimas relaciones se encuentra el lecho de los significados. Lo que más me cautiva es que estas relaciones se den limpias, sin engaños envolventes: moda, oportunidad, complicidad, afinidad, etc. ¡Se dan o no se dan!

La idea
La idea, el concepto, han sido para mí el sentido primordial de la obra, el propósito existencial del camino recorrido como escultor. Las esculturas son los vestigios de lo pensado, el resultado de la voluntad que ha trenzado mi vida.  Afirmo que las obras, quizá sin pretensiones, sin valor alguno, son mis “tesoros”, mis pensamientos amasados en piedra! Ellas forman el testimonio del esfuerzo realizado y el deseo frustrado de permanencia. Confío en la complicidad del tiempo para que se soporten solas; esta es la mayor de mis contradicciones. Son obras en el límite, entre la desnudez de la idea y la presencia rotunda de la materia, por ello admito con tristeza y cierto pesar que todas pueden disolverse entre cenizas. Si nadie las avala pueden quedar perdidas en el olvido rápidamente. 
Parte de mi trabajo son pensamientos ocultos, realidades omitidas, palabras silenciadas. El trabajo escrito (estas reflexiones), ha servido para definir mi posición en el mundo no para revelar sus contenidos... Las ocultaciones han sido un reto impensable, me han dado perspectiva en la mirada y también la disposición moral para aceptar la derrota con cierta fortaleza. Después de lo dicho confío que en el último momento no me traicionaré y, descompuesto, me entre pánico escénico y combinado con mal de vientre desee reescribir un nuevo testamento...

Los contenidos pueden ser variados: morales, éticos, históricos, evocadores, misteriosos, asombrosos y terribles, todos emiten señales que conmocionan y templan las fibras del ser. Todos forman la malla que ordena y trenza los sentimientos, los regenera y los deja dispuestos en su lugar. La experiencia estética nos anima, nos reconforta y nos hace más capaces; eso pienso. (¿?). Esta trama de contenidos es fundamental en la obra, le proporciona sentido y configura el blindaje que ampara una buena salud mental, una disposición comunicativa y un enriquecimiento personal y colectivo. Pienso que una sociedad espiritualmente motivada, abastecida de significados morales y éticos, sobrelleva mejor el desasosiego. Vuelvo a la idea central: creo que el pensamiento construido sobre la base de la experiencia se hace más sosegado y firme. También que los límites ordenados y en afinidad con la naturaleza nos ayudan a ordenar el caos. De esta manera podemos quedar acoplados en ella y comprender la dirección de la vida. Entiendo que vivir sus leyes con calma puede contribuir a que seamos un poco más felices y podamos sobrellevar mejor el dolor de la vida. Conformado así, el ser se observa más tejido con los misterios del mundo y más apto para soportar la incertidumbre, que aquel que valora el todo vale en el libre juego de las vanidades… 

Compromiso
Personalmente me siento comprometido y complacido, en mi trabajo he sido afortunado y la vida me ha regalado mucho, ¡más de lo que esperaba! Como escultor no deseo otra cosa que lo que estoy haciendo y no anhelo otro éxito que el que me manifiestan mis seres queridos; la mayoría ex alumnos, algunos ya amigos adheridos a mis sentimientos de por vida.
En cuestiones vitales, el destino se ha ensañado conmigo, ha sido tan doloroso que ha empañado los claros del pensamiento, me ha carcomido el semblante y distorsionado el perfil de la vida. Supongo que eso también se respira en la obra y la hace más cruda. En este aspecto me es igual, no tengo ninguna intención de hacer nada para bonito y tampoco estoy motivado en decorar salones graciosos…
Trabajo para los sentidos espiritualmente compartidos, me complazco en los demás y deseo que la orientación de la obra esté al servicio de la vida. Deseo que su desarrollo potencial implique la voz de la naturaleza y en lo posible, esta pueda ser descifrada por todos. Es una opción que me asigno con placer e intento ordenar lentamente; son susurros que dejo caer entre los surcos que me traza el tiempo. Así es como me percibo: me siento acoplado al devenir y, cuando toque, que espero sea más tarde que pronto, estoy dispuesto a disolverme entre la nada. Vivo las contradicciones con cierta tolerancia y me siento conforme con un sentido global de la existencia. Confio que este sea el aliento que se respira en La Comella y la palabra que describe el trasiego de mis días.

Materia y esperanza
Pienso que entre la vida y la muerte, la materia y sus permutaciones físicas y químicas lo son todo. Ella es la única creadora y su dinámica impone el sutil juego en la naturaleza. Su obra nos proporciona un intervalo corto, agitado y viral; es el plazo asignado para pensar y alumbrar hipótesis, para crear soportes mentales donde afianzarnos. La existencia la contemplo como la luz de un instante. Es tan corta que se convierte en un soplo irrisorio, un segundo furtivo que, en el mejor de los casos, permite dibujar las observaciones más peculiares. En el peor se hace larga, interminable, aburrida y tediosa: te vas de este mundo sin enterarte para que has venido… En realidad tenemos un minuto para grabar nuestras experiencias más sentidas, para incidir en la placa dorada de la memoria colectiva; ¡a veces es un segundo! Lo grave del caso es que casi siempre el minuto se escapa entre el perverso juego de las vanidades.

En este pequeño instante me siento inspirado; escarranchado en la atalaya rocosa de La Comella oteo el horizonte y pienso… ¿Será este mi minuto?

El trabajo
Lanzo un susurro que perfora la tierra y espero que se aloje en su corazón llameante, allí quedará mi esperanza a la espera del feliz encuentro; brizna conceptual del ser, idea fosilizada que la acompañará hasta el final de sus días.
El tiempo pasa retorcido y veloz, ¡es imparable y lo devora todo! Es tan virulento su rugido que me espanta, me llena de terror y me ordena un período de prudencia. Me digo: debo templar las manos, ¡las tengo nerviosas y dislocadas!  Me demando la sabiduría que no dispongo y el oficio para el que no estoy capacitado; vencido respondo con instintos maleados. Un cuadro de ineptitud, torpeza, indolencia y fatiga me acorralan; ¡he de reponerme! Tengo que poner remedio y hago propósitos para enderezarme...
Empiezo la faena y aporreo una piedra, la golpeo con furia, la acaricio con ternura. Ella ruge entre estampidos; respiro su aliento, la traspiro y en la piel se hace un barrillo genital y fértil... La trabajo durante horas hasta quedar rendido, extasiado paralizado… Me tumbo en el suelo y descanso en la fatiga, con todos los músculos distendidos duermo, ¡por fin respiro en libertad! ¡es un momento de placer extraordinario!


El tiempo
El sol rompe el silencio nocturno cada mañana, las tinieblas huyen y minúsculos rayos de luz golpean los ojos; son  ventanas que se abren ante nosotros, lucernas para que cada uno escoja las semillas fértiles con sus propias manos y las meta en el surco. Mudo y poderoso como la luz que nos hace renacer, dice la voz del sol: 


-Que cada ser cultive su vida y gobierne sus recreaciones; ¡si le dejan y no muere en el intento!- 

Es tiempo de reflexión: el lienzo dorado del cielo es la mesa de trabajo, el espacio donde podemos ejercer nuestras figuraciones y así lo hacemos… Feliz aquel que ha conquistado la libertad del niño y juega con las nubes; baño de formas imaginarias que se funden con los deseos sin reparar en nada. Mirar de frente los sueños y esperar el devenir sin parpadeos, plantar las estacas que nos dibujan los límites del mundo y ahí, en la frontera, lanzar un eructo  que transforme todo lo pensado...

Comprimido
El mundo se ha empequeñecido, ahora lo sostengo en la palma de la mano y lo contemplo emocionado. Observo a mis coetáneos con respeto; hay profesionales que administran muy bien su tiempo y de su mente florecen los mejores requiebros. Les doy las gracias a todos; ha sido un placer compartir una época compleja con ellos. Pero también hay desvaríos sin límites, estamos en la era de los mostrencos. Algunos han escogido el atajo para realizar la obra y queriendo estar entre los entendidos lo llenan todo de murmullos y de ruido escandaloso. ¡Sin grasa, son los que más chirrían!
Ante este panorama desconfío de los argumentos sin emoción, del virtuosismo técnico sin contenidos, de la puesta en escena que cautiva la voluntad pero que es fácil constatar que detrás no hay nada. (Hay que evitar a toda costa el atuendo de los esnobs y los remiendos de los pipiolos). Sabemos que hoy todo es fruto de la estrategia, de la fortuna de un instante, de las compañías y de estar presente... (por si un caso pasan lista) El cometido aparece ante los ojos con gran estrépito, es trasparente y claro: el éxito inmediato, el glamour de los micrófonos y los regalos del mercado que, de tanto pervertirlo, ya no existe. 
Ante este escenario desolado se representa "la comedia del arte" ¡hoy como siempre la vida es sueño!

Renuncia
Así es y todo vale en esta selva de jíbaros; yo también estoy luchando por sobrevivir e impedir por todos los medios que me reduzcan la cabeza. Lo hago con todas las fuerzas en el trabajo de taller, escribiendo y haciéndome blogero a los sesenta años. También en la renuncia actuo en cuestiones importantes. La retirada ya es evidente, hace años que me escondo, he decidido atesorar mis conceptos en el seno de las piedras. Pero ojo, no oculto los ejes fundamentales; ¡trabajar en las ideas para seguir vivo! Sospecho que no lo hago por bondad y que en el fondo hay en mí una dosis considerable de hedonismo, ¡a mí también me puede la vanidad! En este sentido soy un impenitente que no se arrepiente de serlo y presume de sus defectos sin sonrojos. Me consuela decir que mis desvaríos los he pagado yo y con libertad puedo afirmar que no debo nada; sólo agradezco el apoyo incondicional de mis amigos.

Las mascaradas, los simulacros, las estrategias y los navajazos mortales van aclarando el territorio, cada día quedan cadáveres en el camino y el ejercito de creadores emergentes se evapora en la tierra. Al final quedan pocos y cansados; ¡duermen agonizantes! Algunos comprueban tarde que se pierde mucho tiempo mimetizándose con el éxito y muriendo de hambre, otros se han hecho penitentes y se alimentan de las migajas que reparten en los vernissages...
Estas cuestiones son inútiles y confunden los mejores pensamientos, hacen de ellos harina de bobalicones. Bajo mi punto de vista, todo eso no sirve para nada; vamos a morir muy pronto y tras el óbito: (humm, hoomm),  ¡todos vestiremos una máscara de silencio!

Siete pájaros al alba. Fénix o la ciudad del sol. Tarragona 2010  Fénix o la ciudad del sol.  Comella Escultura Natura

Metáforas
El mimetismo, el camuflaje, el señuelo, me parecen geniales si son instrumentos de la inteligencia, armas para sobrevivir en esta selva de realidades cambiantes. En los salones del museo, las galerías y las ferias internacionales, siento como zumba el cascabel de la serpiente, me alerta entre el barullo del mundo. Es la confusión de los predicadores de toda estirpe: los tomo, los amplifico y difundo su castañeteo desde los campanarios de todas las ciudades y villas. Poco a poco se disuelve como la brisa por los campos y llega como un elixir homeopático a los oídos de los anhelantes. En la lejanía los niños se alertan, escuchan los versos del mal y se llenan de emoción, distinguen el terror y huyen de los salones, se alejan de los torreones y los crespones negros, de lo expuesto no quieren saber nada, de los pregoneros tampoco.
La serpiente y su cascabel en la cola para distraer mientras muerde... ¡es una metáfora espléndida!
En los mismos salones, en los mismos santuarios del arte, contemplo la desprendida cola de la lagartija; es descomunal y golpea los muros, destroza las obras que configuran la historia y borra todos los nombres; ¡del pasado no queda nada! Me sirven sus veloces vaivenes, el zig zag nervioso y agónico que marca una era terminal, de auto-contemplación proyectada con mil pantallas. Los novicios quedan alucinados ante el señuelo; el caleidoscopio crea las más bellas simetrias pero el contenido es violencia, desorden y caos. Los asistentes no ven otra cosa que el latigazo agitado de un fragmento sin sustancia y aplauden incansables ante los efectos. Mientras tanto, la inteligencia del animal se ha puesto a salvo en su guarida, se cuela por la cloacas, se adentra en el monte libre y empieza a tejer su cola nueva... ¡La lagartija y su rabo forman una secuencia inolvidable de la creación incesante de la naturaleza!
Entre los laberintos del saber me maravilla el poder hipnótico del abanico de mil ojos: la cola del pavo real. Es un espectáculo cromático sin parangón en la realidad estética. Es una muestra de la inteligencia de la naturaleza que combina en justa proporción; belleza, inteligencia, estrategia, armonía, fragilidad y potencia. Todo esto se da en un "ente" con el cerebro más diminuto que una nuez... Qué ridículo experimenta el depredador cuando al atacar se encuentra con uno de sus espejos, se estrella ante su 
furiosa ceguera y advierte su torpeza. La cola desplegada con sus múltiples ojos es el pozo de las vanidades, la luz que asombra y contra ella mueren los zarpazos torpes de la prepotencia y la insolencia. Aquí los fuertes son derribados por la belleza, la fragilidad y la inteligencia.
Ni que decir de las virtudes del camaleón y de toda acción de camuflaje. La habilidad para confundirse con el medio y hacerse invisible es una muestra clara de la inteligencia de la vida y de la presencia activa de la realidad estética… Esta es una de las más atrayentes; la más gloriosa de las  estrategias. La lechuza se ha hecho corteza del árbol, tronco para el fotógrafo que la percibe tarde, ya es imagen de papel cuando se da cuenta de su ceguera, en la ampliación, en el procesado se hace consciente de los reflejos del mundo. Demasiado tiempo perdido: ella ya está a salvo en los frondosos bosques y canta en las noches de luna llena.

La naturaleza es la biblioteca sublime, donde se ocultan los tesoros del saber de la vida. En ella se encuentran implícitas las estrategias de gran eficacia y sabiduría, metáforas espléndidas que nos ayudan a entender lo complejo y a comprender la estética de la realidad. La naturaleza presenta el camino, no para mimetizarla, para copiarla, sino para emular su inteligencia en el sentido más profundo…

Mentiras
El juego simbiótico entre las especies vivas y sus performances nos enseña algo elevado de la agudeza y penetración de la existencia. Si estas muestras de sabiduría son presentadas como un gesto de pasarela, una acción movida por la mentira, desarman totalmente el entendimiento y sumergen la razón en las brumas de la confusión. No creo que debamos soportarlo y más aún si están motivadas por los simplismos de la moda. Contemplamos cada día una comedia sin límites y en sus espejos confundimos todos los términos. Por ello no queda más remedio que recelar de los poseídos, de los mesiánicos, de los camaleónicos, de los simplistas, de los cerebros reducidos, de los estrategas que se nutren de los negros, de los lacayos menudos y tiralevitas y, también, de los razonamientos puros si no son ejemplares y su discurso no es fruto de la experiencia. Hasta creo que hay que recelar de mí; diamante puro entre cantos de río.. Hay que malpensar de mis argumentos si no los he sudado, si no se puede observar como se destilan en la frente, si no se tocan los clavos incrustados en la piel, bien sujetos con el calibrado de cada segundo...

La deuda
No soy original en nada y de todo soy deudor, especialmente del color de las auroras. Mi pensamiento es el compendio de millones de acciones y palabras que se han cosido, se han zurcido en la memoria desde el inicio de los tiempos; ya son parte de mi y las presento como propias. Lo son al hablar en primera persona pero las dejo aquí para que el sol las adobe con el tiempo. Pienso no obstante que son de uso público, todo esta ahí para ser reciclado. Si pueden servir para algo o para alguien, tomadlas sin pudor alguno. Sólo pido que se recuerde la procedencia, ¡no es mucho pedir! Es una postura política ante los derechos de autor, un compromiso que tomo ante los beneficiarios de la cultura. Si lo hacéis así, con transparencia y generosidad,  estaré admirado de vuestro trabajo y profundamente agradecido por la atención a mi persona. Si no lo hacéis será una muestra más de la calidad humana y de la templanza del pensamiento, no habréis entendido nada de las metáforas  comentadas. Creo que no sirve de nada “tocar” de oído, apropiarse de los pensamientos de otro si no han sido asimilados en su totalidad. El pensamiento es libre y en libertad se mueve, tomamos lo que nos da la época y nos mimetizamos con ella haciendo pequeñas aportaciones, en tal caso también es ejemplar si sabemos hacer buenas conjeturas…

4 comentarios:

  1. He llegit aquests escrits, que m'han commocionat vivament perquè són d'una autenticitat aclaparadora, i molt valents.
    Els hauré de llegir més vegades, perquè hi he trobat una meditació profunda sobre el treball artístic, que és també un treball vital.
    Amb una gran abraçada,
    Teresa

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    1. Gràcies Teresa, m’animen les vostres observacions, saps que aquest es un treball de solitaris. El dia que vas parlar a Valls em vas sorprendre molt, vas estar valenta, poques persones tenen aqueta talla. Vaig sentir una gran tendresa per tu y per la fragilitat de la vida...

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  2. Excelente texto, Rufino. Hondo y claro a la vez. Fe de vida. Lleno, en fin, de contenido. Me siento muy cerca de lo que dices. Un fuerte abrazo, Álvaro

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    1. Gracias Álvaro, estoy contento de vuestros comentarios, ¡me alientan...! En ellos encuentro estímulos para seguir escribiendo, sabes que no es mi oficio, yo busco el sabor de la fatica golpeando piedras y ocultando susurros; así que valoro mucho las aportaciones de ánimo, especialmente las tuyas.

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