martes, 17 de diciembre de 2013

El huevo y la tumba. 1977


 Ous amb senyals. Barcelona, Ceràmica refractària. 60x45x45. Continuació del treball teòric sobre l’ou. Col.lecció Virginia Figueres.

miércoles, 27 de noviembre de 2013

12 Unidades


Ció. 12 piezas de granito de Quintana de la Serena. 11x3,20 m. Obra instalada en el hospital de Reus. 2010.

12 Unidades

Tratándose de una obra conmemorativa dedicada a los donantes de sangre, creí oportuno hacer una alusión al número 12. 
Para los no creyentes el número es una referencia temporal, el día se divide en doce horas de luz y doce de oscuridad y los donantes deben estar disponibles los 12 meses de al año. El doce es el número de veces que la luna nace y envejece alrededor de la tierra y los astrónomos primitivos establecieron los doce signos de zodiaco. Vemos pues como el número tenía proporciones cósmicas y universales.
También es una medida común en el mediterráneo comprar los productos por docenas y en la Grecia antigua eran 12 los dioses principales del Olimpo. Así podríamos continuar hasta convertir el número en una caricatura del mundo...
El doce es el número de la excelencia y del orden cósmico. 12 son las estrellas de la bandera de la unión Europea inspirada en la tradición que cree que el doce es el número de la perfección, la igualdad y la plenitud.
Para los creyentes eran conocidas las doce tribus de Israel, fundadas por los doce hijos de Jacob. También eran doce las estrellas que presentaba su bandera. Son famosas las 12 puertas de la Jerusalén celeste, también lo son los 12 frutos del espíritu santo, el mismo número que los frutos del árbol de la vida en el paraíso. Siempre ordenadas, se encuentran las 12 estrellas doradas de la purísima recortados sobre el azul del cielo. También son conocidos los 12 diáconos, los hombres justos del Evangelio; los que ahora busco para las doce cajas de los hombres buenos…

viernes, 22 de noviembre de 2013

Biblioteca de pensamientos ocultos




Biblioteca de pensamientos ocultos. (Antes la llamé “Biblioteca de documentos apócrifos”, pero el título no se ajusta a la verdad).
Obra realizada en agradecimiento a: J. L. Borges, Ernesto Sábato,  J. Guinovart, R, Casamada, H. Pijuan, Juan Rulfo, J. Saramago, Popper, R. Penrouse, E. M Cioran, Mircea Eliade. Mario Benedetti, José Agustin Goitisolo, S. W. Hawkings, Jon Juaristi, C. Lévi-Strauss, Pere Salabert, E, Schrödinger, Friederich Nietzsche, E. Panofsky, E. Trías, H. Read, R. María Rilke, J. Hierro, R. Benedict, M. Zambrano, Guillem Viladot… y así una lista de hasta 80 pensadores, poetas, historiadores y artistas que me han ayudado a manejarme en el mundo para hacer la obra. Algunos lo han hecho con documento originales, otros con fragmentos de libros suyos. Ahora todos descansan en un tubo de cobre…
 Piedra de Ulldecona, bronce y cobre. 1992-2007. 300 x 120 x 100 cm.

La Comella.

miércoles, 20 de noviembre de 2013

359º sin luz





359º sin luz. Piedra de Vinaixa, bronce, barro, cera ... 350x12m diámetro 2011.


359º sin luz
359º sin luz es el título de una obra que hacía tiempo estaba entre los proyectos, se trata de un precedente de los columbarios Alba. (para más información ver: ceniza y tierra.). Es una de las obras que dan por concluido el trabajo de las ocultaciones y se ha convertido en el archivo virtual de la época del despilfarro y la locura. Han hecho falta años de maduración, de acumulación de recursos y un lugar en condiciones para instalarla. El lugar no es el más apropiado, de tal manera que si algún día es posible encontrar un emplazamiento donde el silencio sea su aliado, la obra cambiará de lugar. Por el momento la he situado en la Comella, en un emplazamiento preparado el año 2010 con las tierras aportadas desde la prisión de Tarragona; seguramente esta circunstancia también la llena de significados y de designios actuales.

Las ocultaciones.
A mediados de los ochenta inició un trabajo sobre las ocultaciones, fue una aventura en silencio que dejó las preocupaciones políticas en su lugar sin revelar ni una sola palabra. Solo dijo que las circunstancias personales le llevaron a la decisión de renunciar a presentar la parte conceptual del trabajo, era la única manera de crecer intelectualmente, hacer uso de la libertad, realizar la obra y no morir en el empeño. La decisión fue meditada por muchos motivos, pero el ultimo empujón para tomarla lo provocó Fernando Vijande, un galerista de Madrid que por entonces tenía notoriedad y glamour en los ámbitos del arte. El año 1986 fue al taller de Castellvell; ya era de noche y con un gesto distendido sacó su vitola y como un niño meó una de las esculturas que el escultor más estimaba: un pequeño templo vaciado en un bloque de mármol de Marquina. Seguro que el acto fue una pequeñez, pero la acción le desmontó todas las armaduras morales para seguir por aquel camino. El arte y el mundo de los abalorios no era lo suyo. ¿Qué podía decir a los ojos del mundo?
Aunque ya estaba en la vía conceptual, era parte significativa en la época de formación, decidió llevar algunos aspectos importantes de la obra a la cara oculta del mundo. ¿Qué se podía decir en aquellas circunstancias?
Dice sobre el tema: ¾”Empecé a admitir que aquello que segrega misterio hay que dejarlo en el espacio luminoso del universo material, en el interrogante que segregan las probabilidades.”
 Más tarde pudo comprobar como aquellas acciones no eran un capricho estético, si no una de las estrategias más comunes del ser humano; siempre hay sombras en nuestras acciones, siempre ponemos a resguardo de la mirada de los demás cuestiones que modifican sustancialmente el color del discurso.
Fue un trabajo dividido en cinco series, Ocultaciones, Omisiones, Escamoteos, Amnesias y Olvidos. La mayoría de las obras son de formato pequeño y mediano; algunas han tomado un rumbo nuevo y han permitido entrar en la obra para seguir comprobando que en el fondo siempre hay algo que huye y se oculta. Capilla turkana, Glíptica, Nsasi, No parlaré mai mes…
Son testimonios guardados entre las acciones sutiles de la materia, preocupaciones humanas en el rostro indeleble de la eternidad. Con el tiempo este pensamiento se ha hecho constante y, sobretodo, se ha despreocupado de crear semejanzas con las formas y los paisajes internos que nos presenta la ciencia. Las obras no están pensadas para comprender los mecanismos de lo oculto, sino para preservar su misterio allí donde reside, para salvaguardar el rostro poético del secreto. Las inquietudes sobre nuestros pesares son las que han configurado una preocupación estética, una manera de hacer asumiendo la renuncia a presentar. Quizá ahora todo es comprensible en la medida que puede serlo, las obras aparecen ocultas y misteriosas para los demás pero, en realidad, todo es sencillo y transparente.
La obra
359º sin luz está formada por doce unidades ordenadas en círculo. Cada una de las piezas contiene 16 intervenciones selladas con hormigón y una placa de bronce.
En las placas se aporta un grado de luz y se hace visible relatos fragmentados de difícil comprensión, de hecho, la obra se contempla en las salas omitidas, los huecos del misterio, el espacio que dormita en el interior de los agujeros, que es el mismo que el de la materia.




martes, 19 de noviembre de 2013

La Palabra y el espejo




359º sin luz. 2011, 12 bloques de piedra arenisca de Vinaixa. 350x080x080 cm.

La Palabra y el espejo

He abierto 192 agujeros en doce bloques de piedra, ha sido una quimera apasionada entre las vacaciones de julio y agosto y parte se setiembre. Ha supuesto un chapuzón en un río circular y oscuro; una biblioteca con los anaqueles ocultos. Disponía de un grado de luz para discernir lo que esconde el mundo, dar forma a las intuiciones y ocultarlas ante los ojos. Se trata de 12 bloques de piedra de Vinaixa colocados en círculo, cada uno de ellos contiene 16 intervenciones hundidas en la piedra.

La forma circular y el numero de elementos se han hecho por motivos conceptuales meditados, el círculo y el 12 tienen contenido solar (ya lo hice servir en Ció, la obra del hospital de Reus). La elección del nº 16 fue motivada por la perfección del cuadrado, 4x4 =16, aunque para los antiguos, como el 13, era un número que traía mala suerte. Cada agujero está protegido con una placa de bronce y en ellas he dibujado de forma gráfica o por escrito contenidos generales de lo que nos sucede actualmente. Se trata de crónicas sin censura, testimonios del momento que vivimos expresado con mano libre y pensamiento desbocado. Lo que contiene la obra propiamente dicha, los paquetes de información, el alma conceptual del trabajo, omito decir nada, sería un error grave alumbrarlo.

lunes, 18 de noviembre de 2013

Columbario de Fénix



Acción Ciclo C12. La Comella 2009 Vídeo de Francesc Poblet.

Columbario de Fénix
Según los historiadores clásicos, Fénix murió en la refriega de la expulsión del paraíso, el ángel exterminador no discriminó a nadie y con un golpe de espada encendió su nido instalado en un rosal. Debido a que era el único ser que no había pecado, Dios le concedió la gracia de la resurrección. Es un ave igual a los dioses celestes, compite con las estrellas en su forma de vida y en la duración de su existencia, vence el curso del tiempo con el renacer de sus miembros; ¡ese es el milagro que todavía seduce!
El origen del ave Fénix viene de oriente, de los desiertos de Etiopía, Libia, Somalia... Otras fuentes citan Arabia como lugar de origen. Aun así, su nombre proviene del griego «phoinix» que significa rojo candente. Se le consideró un animal fabuloso, una especie de semidiós equiparado a la figura del sol y otras estrellas.
La leyenda de Fénix la nombran Herodoto, Luciano, Ovidio, Plinio, Séneca entre otros escritores romanos. Para Claudio Claudiano, el último de los grandes poetas romanos, S. IV después de Cristo, "Fénix tenía su renacimiento y muerte cada 500 años (Hay diferentes criterios sobre la periodicidad).
Según los sacerdotes de Heliópolis, Fénix vivía más de 1.000 años; algunos dicen 500 y otros 630...
Siguiendo estos criterios hice 15 crematorios para las ideas mortecinas; uno por cada vez que había muerto y resucitado según los cálculos. Convoqué a unos amigos y compañeros para que, como el Fénix pudieran renacer de sus cenizas; ellos no lo dudaron... hoy todos están jóvenes y exuberantes…
Los restos que se formaron en el crematorio de sus cabezas los instalé en un columbario con quince tumbas.



martes, 12 de noviembre de 2013

El balcó de les mares.





Balcó de les mares. 2011. Granito de Quintana de la Serena. 320x110x110 Cuatro piezas que pueden ir separadas. Todas miran hacia la Mola de Colldejou, La Musara, Prades...

El balcó de les mares.

Fénix o la ciudad del sol empieza con un canto:
“Padre yo te llevo, a la ciudad del sol…”
El padre a muerto entre las lindes del crepúsculo, justo detrás de la Mola de Colldejou. Se ha inmolado con sus propias llamas… El hijo lo lleva a cuestas dentro de un huevo de mirra, cardomomo y hierbas aromáticas; ¡ya son cenizas!
Mientras camina por las montañas le canta, es una letanía que se puede oír todo el año entre los despeñaderos de l'Hospitalet de l'Infant, la Serra de Llabería, los Dedals de Vandellòs, los abismos del Montsant, los mordientes de la Musara y los dulces castaños de la sierra de Prades.
Es curioso: en todo el desarrollo del relato no aparece la figura de la madre; circunstancia dolorosa que le cuesta la vida a Ció, (Recordar el nombre), se trata de una niña que se gestó en el vientre de su padre.
Durante el período de gestación del relato, nueve madres quedaron en cinta, todas ellas vinculadas por lazos de amistad con el Invovoz. En su día tuvieron las criaturas, todas ellas sanas y bendecidas por la luz del sol.
A esas madres y a muchas más que no conozco, están dedicadas estas cuatro mandorlas.