sábado, 2 de noviembre de 2013

Las piedras del consuelo






Piedras del consuelo. Piedra arenisca de Vinaixa. 2005-2006. 270 x 270 x 300 cm. La Comella.

Las piedras del consuelo
Se deduce que el mundo es una paradoja inexplicable, igual que lo es el hecho de la existencia humana. Nuestro cuerpo está formado por la misma materia y energía que las rocas; ¡la substancia vacía nos ocupa! Así pues, las ideas que formula el alma humana es como el lamento de las piedras; ellas también anhelan la eternidad. La queja permanente duerme en su memoria, esta ahí, retenida y lacerante. Cerrada o eternamente abierta nos asombra, como lo hace la urna del universo y el hueco permanente de nuestra tumba.
El espíritu puede quedar contenido en una escultura, en un documento escrito entre sus partículas; es ceniza de todos los tiempos. Tambien puede presentarse en una superficie pintada; la creación proyecta conocimiento y también incertidumbre sin límites.
Las piedras se contemplan en la montaña y mira nuestra soledad, entonces abren un hueco para acogernos; son el refugio natural, ¡rincones de consuelo! Colocamos la frente sobre ella, justo en su lugar, y notamos su fuerza, pasa directamente a nosotros y alivia la incertidumbre. Nos interpela como muro protector y nos deja amparados en el centro. Es el sumario del mundo que se presenta como testamento, él contiene la imagen del secreto que nunca vemos; espejo de los sentidos que recogen "las piedras del consuelo."

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