lunes, 19 de agosto de 2013

Lavarme la cara con las aguas del mar negro


Lavarme la cara con las aguas del mar negro. Constanta. 2013

Con el rostro purificado con aguas del mar negro,
sollozo cada día bajo el huevo radiante del sol.
En la paz de sus horas pienso en vosotros y
juego inocente con el Leviatán del mundo.

Como un niño confiado hurgo entre sus dientes.
Devoro sus restos con hambre endémica.
Absorbo su saliva como el calostro del primer día.
En sus manos me siento caporal de criaturas de barro.

Sobre sus hombros, mi mano es lienzo de rocío.
De mi boca hoy surge una duda incontestable…

Quién conduce los días que me sumergen en el dolor.
Qué condena puso la semilla asombrosa en mis ojos.
Qué terror me estremece con estampidos de roca.
Qué misterio me cubre con tu voz taciturna.
La duda me guía, con ella zigzagueo por la senda.

Herido, cansado, sólo el caminar me consuela.
Al descansar siento la espalda calentar la tierra,
como se llagan los pies, se rinden a la fatiga.
Siento tus puños golpear con los ojos cerrados.
Hieren a ciegas, no buscan la fuente del corazón.

Tus manos me destrozan sin dejar señales permanentes.
Mis oídos oyen silbidos endémicos; ¡son quebradas de río!
Mis manos acarician un cuerpo de ensueño, ya inexistente.
Aquí, en estas aguas donde Ovidio sufrió el destierro.
Donde el pensamiento es marchito, silencioso y lejano,
al alba enjuago mi pesar y purifico las heridas.

Aquí el monstruo me rinde tributo, soy miliciano sin causa;
hoy me muestra el camino sereno,
¡alfombrado de crisantemos!


domingo, 18 de agosto de 2013

Manole y Ana


Rumania. Monasterio, Curtea de Arges. Construido por Manole y patrocinada por el rey Basarab I. 1520
Manole y Ana
El homenaje al escultor Brancusi ha sido un regalo del destino en un momento oportuno; él fue para  mi un referente en la primera fase como gestor de la materia y después un creador respetable que no he dejado de admirar. En la invitación que se nos hizo para honrar su memoria no había condicionantes, yo he planteado el tema como un recordatorio a su trabajo y a sus ideas y no me he visto obligado a ninguna otra consideración. Nada era cuestión obligada, los convocados teníamos libertad de acción y podíamos hacer aquello que creyéramos más oportuno.
Personalmente lo tenía bien pensado y era una obra para ser gestionada en poco tiempo y con escasos recursos; ¡no ha podido ser! A cambio he realizado una pequeña obra en mármol con la forma de estuche o piedra fundacional y a la vez un sillar para futuras ideas. En su interior deposité unos versos escritos sobre una plancha barro y aunque no son un secreto, no viene a cuento hablar de ello. Eran palabras dirigidas a él y sólo Brancusi tiene acceso a su pleno contenido… ¡quiero pensar que sólo él puede entender el “tono interior” de mis palabras…!

Palabra para Brancusi, Marmol griego, cobre y barro. 28x28x30 cm. 2013

En la primera idea quise recrear una de sus obras más sencillas, humanas y conocidas, “El beso”. Lo quise hacer  de manera diáfana y directa; un hombre y una mujer se daban un beso mientras yo, con piedras y calma, realizaba un muro circular hasta llegar a cubrirlos totalmente. Como segunda lectura de la obra y encarnada en la tradición rumana aparecía la balada tradicional que evoca al constructor de catedrales y mausoleos. Se llamaba Manole y lo más destacable en su vida fue la tragedia que tuvo que experimentar, el sacrificio personal que asumió para la consecución de su obra.
Explica un poema popular de Rumania que allá por el 1500, Manole estaba construyendo la catedral de Arges; centro de la gran extensión de tierras de Valaquia. Parece ser que el edificio caía al ser levantado y tuvo ordenes directas del rey Basarab I de que el edificio tenía que ser el más bello y sólido de Rumanía. Para soportarlo y darle mayor grandeza y gloria a la construcción recurrió a los medios mágicos y religiosos de las tradiciones antiguas; los sacrificios humanos. Fue entonces cuando se oscureció el páramo de su destino y a su vez se hizo la luz en beneficio de la obra. Manole tuvo que realizar la mayor ofrenda que cualquier persona pueda hacer ante los designios de la vida. Reunió a los albañiles que trabajaban allí y entre todos acordaron que la primera persona que al día siguiente se acercara a la obra la emparedarían entre los muros maestros. Este sería el sacrificio para la glorificación del templo y el beneplácito de los dioses. Aquella noche los albañiles avisaron a sus familias para que no pasaran por allí en la hora indicada, en cambio Manole dejó en manos del destino lo que tenía que suceder. Al día siguiente fue su mujer la primera persona que se acercó a la obra, llegó con una sonrisa en los labios y encontró el veredicto de su muerte. Ana estaba en cinta y traía la noticia del nuevo ser. Fue así como el azar puso ante Manole el lienzo doloroso del deber y la tragedia. Le explicó a Anna lo que tenían que hacer para la glorificación del templo y la fortaleza de la fe, debían asentar los muros sobre la base del amor y el sacrificio tal como habían planeado. Ana lo entendió, estuvo dispuesta y confió en la petición de su marido. Manole llevó acabo el plan y emparedó a Ana en uno de los muros donde todavía se lee la inscripción que cita el acto generoso de su mujer…
En la creencia popular, en el imaginario de los poetas y la liturgia de entonces, esta fue la manera de bendecir el lugar y fortalecer los cimientos de la construcción. La verdad es que nadie puede substraerse de los sucedido y Ana quedó en el espíritu del lugar. Los muros aguantaron las cargas y presentaron unos lienzo decorados con exquisitos ornamentos, arabescos caprichos de gran belleza y feminidad. Todavía hoy se puede contemplar como de sus torres se destila el amor en todo su esplendor y como resuena en el aire el sacrificio y entrega de los dos amantes.

El edificio recuerda un mausoleo ricamente enjoyado con un expresivo retorcimiento en dos de los torreones, quizá es la muestra de un extraño proceder entre dos enamorados que aún se besan en la eternidad... Ana fue sacrificada por la belleza del templo y también como ejemplo de que nada grande y admirable puede surgir sin dolor.  Los poetas de la época lo narran de muchas maneras pero en todas dan a entender que el sacrificio de Manole y Ana son los que hacen de la obra un hecho singular e inmortal.

domingo, 9 de junio de 2013

Pensar


Pensador de la Comella. Su cerebro es chiquito pero su belleza es asombrosa... 2013

Pensar
La pantalla donde nacen y mueren las imágenes de nuestro mundo es de naturaleza mental y las proyecciones puede tener su origen en tiempos remotos; mirad con atención este ejemplar de dinosaurio. Pienso que el pensamiento pre-consciente contiene memoria generada por los primeros paramecios y cada especie ha almacenado su versión y ha cultivado su propia experiencia...

Ya lo he dicho en otras ocasiones, pensar no es nada extraordinario, de hecho, lo difícil es no pensar y estar vivo. Hay que hacer un esfuerzo considerable para detener el proyector mental y pasearlo por el más absoluto vacío, moverlo como el que recrea una palabra y la escribe sobre la superficie del agua. En la pantalla mental de todas las personas se proyectan de manera imparable las imágenes furtivas, los pensamientos fragmentados, vagabundos y erráticos. En mi caso estas imágenes tomaron forma en la serie que realicé sobre los ángeles y ahora las presiento en el diminuto cerebro de un pavo real. Lo observo cuando camina y desliza el cuello en el aire de manera sigilosa. Tambien cuando lanza sus terroríficos graznidos, es entonces cuando me inunda un sentimiento primitivo que me llega a comprimir el pecho. Hoy han traído uno de colores metalicos y fluorescentes, esta herido pero ya campea libre en el corral. Sus lamentos rasgan el aire y me llagan a mí; tal es la herida que guardamos desde tiempos remotos. Ante su grito de guerra las gallinas, con su gallo "gallito" y peleón a la cabeza, han quedado amedrentadas; silenciosas y agrupadas en un rincón han buscado refugio.
El temor es una proyección del pasado y nace en un lugar de la mente que permanece dormido, pero al ser invocado despierta con un estremecimiento paralizador; esta es también parte de la realidad sumergida en la mente humana.
Movidos por estas ideas se desplegaron en el taller los ángeles; eran los años 1986 y... Se presentaron como ideas erráticas y se mostraron como vivencias directas. En algunas ocasiones quedaron escritas o formalizadas como objetos, en otras como formas sinuosas, incisiones hirientes, relieves expresivos, textos o detalles que quise iluminar antes de que se perdieran en el ocaso de mis neuronas. Eran pensamientos azarosos que se interferían con los sentimientos y se confundían con la percepción de la realidad. Hoy pienso que son las imagenes de esa pantalla mental y constituye un “material de relleno”, el “espacio ocupado por los sueños” que se abre paso entre los períodos de conciencia. En realidad ésta actividad es de un valor extraordinario para el arte y para el desarrollo de la imaginación ya que navega libre y funde en escenas en movimiento todas las facetas del ser. Éstas imágenes son las que nos permiten vivir un viaje paralelo al fluir continuo del tiempo y, con el paso de los días, son ellas las que procesan las variables que presenta el azar. Algunas resultan ejemplares y demuestran que disponemos de "el saber” de manera aleatoria y cuando aparece se muestra como un flujo disuelto entre las manos. Así constatamos que tenemos un conocimiento intuitivo que disfruta de una mirada propia y se enriquece con las percepciones especiales que operan al margen del pensamiento racional. Tambien que en algunas circunstancias todos los signos se invierten y entonces quedamos paralizados por una fuerza desconocida... (quizá son los ángeles o la destilación de los animales invisibles que se hacen presentes...)

Los paisajes de la mente son más perdurables que los que captan los sentidos, pues pueden convertirse en obsesiones, en actuaciones que segregan energía propia y determinan la manera de expresar el mundo; ¡es el limo de la razón que se activa! Es sueño fósil que emana en la creación y se despierta excitado en una realidad nueva. Es tan libre y autónoma su existencia que inclusive prescinde de las manifestaciones y la voluntad del autor...

viernes, 7 de junio de 2013

Quiebra de la palabra

Quiebra de la palabra. Bronce, 120x032x017 cm.  Castellvell, 1990, 

Quiebra de la palabra.

Es una quimera alargada que se arrastra y babea sin cesar; ese es el jugo de su existencia. Destila un lubricante que le permite ir ligera siendo pesada y lenta. Avanza con "pasos" deslizantes (parecen contracciones), genera actitudes intocables y silenciosas que crean cierto temor, hasta provocan repugnancia. He de anotar que su baba deja una estela plateada a su paso y ese resplandor recuerda ligeramente los temidos caminos del cielo. No es un animal, tampoco una planta, es una idea que persigue la claridad de manera obsesiva y día tras día soporta la gravedad del ser. Quizá es una muestra más del desamparo en que vivimos; ¡no sabría que deciros…!

Dentro de la serie figura como el ángel sombrío; tenía que aparecer y tomó esa forma imprecisa propia de los animales destilados. No podía ser de otra manera entre mis manos: siento que todo esta investido con cierto sigilo trágico, orientado por una estela de dolor que invita a arrastrarse como una manera inapropiada de avanzar pero útil cuando es la única disponible.

Tiene un pequeño pozo en el centro y una línea que contornea el hueco como otras obras de la serie. El agujero no esta vacío, el barro ha sido substraído con el dedo formando una espiral levógira. En este caso parece ser que el ángel representado, e inspirado, es un caracol. Se arrastra por la pared y su caparazón se parece a una silla de montar. ¿Espera un jinete o ya lo lleva en la montura?

Como toda la serie es de factura expresiva y brutal; en el cuello y cabeza se dejan ver las huellas de los dedos y los puños en el modelado y en la parte de la cola se describe el caer de la lluvia de manera copiosa.

Quiebra de la palabra y el signo aparece sigilosa y la presiento como el portal de las ocultaciones. No es importante, no emociona, no templa su estado calmado, sólo pende como un badajo entre nosotros.

Las espirales levógiras han sido la representación de la inversión de las fuerzas, o la asunción de las potencias contrarias y las dextrógiras las que marcan la dirección del tiempo.

Así lo dejé escrito en: (Susurros en un agujero)



Deambula por los campos sembrando su palabra redentora y vengativa.
Sueña con invertir la noche en día, con invertirlo todo.
Con girar a la inversa las espirales de las caracolas,
de los tornados, de las galaxias...
¡así conspira!

domingo, 2 de junio de 2013

Ideas ocultas

Túnel de Tarradets. lugar donde realicé Ocultación XIV 1990

Ideas ocultas
El universo de las ideas tiene su propia dinámica y formula una realidad que sólo se gestiona en la mente. El mundo de las ideas, identidades y sentimientos es una realidad humana y sin proponérselo forma el fruto intencionado de la historia. ¿Qué es la historia? -Pregunta E.H. Carr- y responde ¡! Es un relato cargado de dolor, de agravios y momentos heroicos que siempre son el resultado de una situación manipulada; en cualquier caso la voz de “la verdad” siempre la hacen los poderosos y los historiadores e intelectuales la ajustan a los deseos del los llamados a gobernar.

El hombre es consciente de no ser portador de todas las verdades y siente que aquello que supura la otra realidad es demasiado complejo para entenderlo, por tanto es mucho más fácil que esta se ajuste a la que ha "manufacturado" el pensamiento. El político que aspira al poder se inviste con la autoridad de la verdad, es un iluminado que interpreta los deseos implantados, un Mesías que presiente que con la palabra no puede contener la hemorragia de los acontecimientos, pero puede suturar-los y esconderlos bajo las membranas de la memoria. Él es llamado y se inviste como guía de los hombres. Sabe de buena mano que la historia sigue siendo un relato lleno de ocultaciones y por tanto usa el señuelo de las palabras con tanta convicción que llega a creerse sus propias mentiras. Sus seguidores también lo saben pero han de mantenerse firmes y ser cómplices, es parte de la estrategia social. Saben que si denuncian las perversidades de los suyos se pondrán en el lado de los contrarios; ¡esa es la máxima que calla y secuestra las voluntades!
La intención humana no va pues dirigida a desvelar la verdad, no desea despertarla no sea el caso que descubra su error y se tenga que humillar ante las fragrantes razones de sus enemigos. No puede escuchar la razón del otro ya que al hacerlo se debilita y si lo comprende y acepta quedará definitivamente derrotado. El objetivo es pues recrear la invención una y otra vez en la acción política. Hace falta martillear el presente con una idea hasta perforar la membrana mental y hacerla "comprensible". Es el argumento fiable para el éxito en la nueva situación, de esta manera sólo hace falta esperar a que se convierta en idea diáfana y obsesiva. 
No existe mayor fuerza humana que el quebrantamiento de la razón movido por la obsesión.
La historia es un relato de nuestra invención y el pasado se iguala a las cajas del misterio; se quiera o no, siempre contienen aquello que ocultamos dentro. La historia es la "caja chistera", una argucia que el PODER manipula para sacar oportunamente el conejo que con su graciosa pelambre, con su mirada inocente y docilidad embelesa. Sus generosas orejitas hacen reír y envuelven los debates políticos con ilusionismos y encantamientos que alegran a los tertulianos. Convencido de la bondad del nuevo paradigma, el iluso se hace Mesías y desde aquel instante dispone del poder de la convicción. Acomoda las tres palabras clave del nuevo modelo y así llena su repertorio de verdad; palabras que se devienen mágicas y con ellas derrotará dialécticamente a todo interlocutor que se le oponga. Sus tres palabras derriban, secuestran, obnubilan, ahuyentan, niegan, ocultan, disminuyen, silencian y proponen a cada instante que son la voluntad de la masa, a la cual intencionadamente y eufemísticamente se le llama "pueblo". 
La acción política consiste en modelar los sentimientos hasta ocupar todo el repertorio simbólico, los sentimientos, las voluntades, los argumentos y la acción permanente del pensamiento. Pero cuando una situación se hace obsesiva y se dibuja una solución política no permutable, cuando el fanatismo se acerca al estado de neurosis colectiva y no queda espacio para la negociación, podemos pensar que la sociedad vive una polarización; ¡una existencia ensombrecida! Ahí nace el fracasado de la política y entran en juego nuevos metodos para la solución al conflicto...
En el razonamiento sobre los ángeles llegué a conjeturas dramáticas y curiosas. Pensé que toda la realidad está dibujada por proyecciones mentales, por comunicados amañados y teñidos durante ciclos muy largos; ¡era la década de los años ochenta! Entonces pensé que eran influencias "angelicales", susurros de animales invisibles, respuestas a canciones de cuna, quizá a sueños que se encuban en la niñez, posiblemente identidades que se forman entre el desprecio al otro y sentimientos no compartidos pero adoptados para no ser rechazado. Todas ellas son influencias proyectadas por los grupos de poder, esa es su tarea y su objetivo es siempre conservar sus prebendas bajo cualquier circunstancia.
Bajo esa estrella diseñada, requerida y preservada en los envases de la verdad se expresa lo que llaman "pueblo" Pero esa voluntad colectiva actúa "libre" y dispone de muchos referentes que pueden cambiar de polarización en un instante. Solo aquellos que no disfrutan de otro argumento que aquel que le han dado, sin otra verdad donde apoyarse que la que es "socialmente" permitida, seguirán fiel hasta el final y terminará en el bunker durado. De esta manera esa masa moldeada se precipita vertiginosamente por la pendiente de los deseos impuestos. Para este fin, el político, el creador de la historia, hace servir la ocultación, las fisuras legales, los argumentos fronterizos, los guiños a terceros y el simulacro permanente. En el verso público sirve todo, los actos se contraen con eufemismos, se sacan los temas de contexto, se denigra al oponente dejando clara su falsa posición y sobre todo se ridiculizan sus argumentos.
Los problemas sociales, las demandas sosegadas pero “reales”, se desvían del debate, se abandonan en la sombra lo más lejos posible y si se puede se borran del presente. Es un acto natural en todas las contiendas, una táctica propia de la condición humana que opera con las conductas del contrario.

Pienso que es una estrategia que obscurece el pensamiento, anula la "verdad racional" haciendo ver que se quiere iluminar. Es una manera de proceder que estimula los sentimientos y los pone en carne viva. Una política que hace que el dolor ciegue y las consignas y la imposición de las mismas aparezcan como la única solución; es así como se presenta el rostro diáfano de la historia y el conflicto como el motor del cambio.

lunes, 27 de mayo de 2013

Ángeles





Mi macuto de Barcelona, Bronce, 1990, 100x0,27 x0,12 cm. Castellvell del Camp.

Ángeles

Han pasado unos cuantos años desde que realicé las obras sobre los Ángeles; ahora descansan tristes en los estantes. Examino algunas anotaciones que hice sobre el barro y me asombro de las coincidencias, también me sonrojo de algunas expresiones; ¡qué tiempos más alocados y preciosos! Estos pensamientos y la edad me han movido a escribir algunos comentarios para la elaboración de una compilación moral que creo debo hacer; ¡ahora me propongo ordenar los papeles!

Las obras las siento activas y desprenden infinidad de señales que me resultan familiares, pero lo que ya ha pasado lejano está. No deseo describirlas ni sentir aquel tiempo como algo cercano, enganchado a mí, tan sólo intento dejar alguna anotación para que las motivaciones revoloteen entre ellas. Son reflexiones motivadas a partir de una idea y esta deseo formularla. En ocasiones las personas enrarecemos de manera misteriosa y cuando eso pasa lo irremediable cae sobre nosotros, entonces aparecen nubes agoreras ante los ojos, no se pueden sortear, no se pueden ignorar y hay que hacerles frente. De esta idea nace la serie: Ángeles o destilación de animales invisibles, pensamientos que me ayudaron a vislumbrar los misterios del pensamiento y el complejo trasiego de la vida. Ahora me propongo mantener fresca la memoria de aquellos días y favorecer el coraje para seguir en el trabajo hasta que el final llegue.

El grupo de obras que toman éste nombre son básicamente relieves en bronce, se trata de esculturas de formatos variados que se presentan frontales en la pared. Con el mismo nombre también hice acciones y de sus ejercicios se abrió un camino directo hacia el trabajo posterior, Las ocultaciones. La serie de los ángeles pertenece a un período expresivo, rico en descubrimientos conceptuales y técnicos y en cierto modo violento. Fue iniciada después de “Señales en la piel” y terminada al valorar como motivos estéticos los objetos de desecho, “Cultura de restos”. De hecho entre los ángeles ya se incorporan elementos y objetos populares; tetrabriks, alpargatas, bolsos, maletas, escobas, tejas, palos, etc. elementos que tomarán independencia simbólica posteriormente. Las series se han encadenado unas con otras y en cierta manera los conceptos han sobrevivido ocultos, como las muñecas rusas, fundidos también los unos dentro de los otros.

miércoles, 22 de mayo de 2013

Tindaya

Proyecto a la tolerancia, Eduardo Chillida, Tindaya, Fuerteventura. 1993


Tindaya
La montaña nos habla con su voz justa, lo dice todo entre el siseo del aire, el perfil reseco del horizonte y la espesura del bosque; ¡no se equivoca nunca! Si fijas la mirada en uno de sus detalles sientes como la potencia de la piedra ha dejado disuelto un estampido en el lugar; la roca se ha abierto por la mitad y nos explica su pasado. Es así, con la voz pequeña suena fuerte y es la que sirve como regulador de escala y en ocasiones utilizamos para compararnos. Las dimensiones siempre son relativas: un hueco en la roca nos habla de como la gravedad del collado cae sobre nosotros y las fuerzas fuertes y débiles fluyen y nos comprimen el corazón...
Un momento gozoso es suficiente para colmar un deseo largamente presentido y cuando esto sucede todo queda bien pagado. Hiciste caminos intransitables, buscabas sin compensación alguna, escuchabas los clamores del silencio y al final escuchaste un murmullo revelador; ¡mereció la pena! En momentos así se comprenden cosas que parecen increíbles, imposible que lleguen a suceder pero suceden; aparecen entre las manos como soluciones clamorosas. La experiencia confirma que hay contenidos subyacentes que solo se pueden entrever con las herramientas de la intuición y esta sabe conectar y sacar conclusiones poéticas y brillantes. Una llamada intuitiva puede estar cargada de saber y a su vez disponer de todas las garantías de éxito. Eso es lo que pasó en Tindaya mucho antes de que Eduardo Chillida diseñara su “cubo de la tolerancia”. En épocas remotas, cientos de pies fueron cincelados en la roca y quedaron como huellas que miran el sol, como registros humanos que contemplan la eternidad…

Las cuevas son lugares telúricos, espacios donde se concentra la gravedad de la piedra y el tiempo se comprime hasta desaparecer. En algunas se hace presente el silencio y se alimenta el ánimo de los ausentes, en otras la mente queda enajenada y pletórica de pasado. Pero en todas ellas se crea un estado inquieto que invita a la reflexión. En la ya citada del Garraf me hubiera gustado aplicar el ejemplo que utiliza David Bohn para dar marcha atrás a la máquina del tiempo y así desvelar la imagen del origen delante de los ojos. Solo pensar en esta posibilidad ya es un logro haberme encontrado con aquel hueco de invocaciones.

Pienso que el deseo por regresar al estado mineral es una atracción permanente; subir farallones, escalar abismos, entrar en los corredores subterráneos, alinear piedras y llenarlas de sentido es la respuesta a esa llamada. En ocasiones lo hacemos para sentirnos inmersos en la dimensión material y advertirnos enfocados por esa mirada. Desconozco las causas que hacen que esto sea así, seguramente es para comprendernos mejor localizándonos en lo tangible y concreto. Verse envuelto en piedra, sumergido en la avalancha de signos que reverberan en el espacio, es un encuentro extraordinario y poder experimentar y descifrar la situación en un instante es algo que sólo se puede sentir en contadas ocasiones y en lugares muy concretos.

Todo esto es parte del material del escultor y lo que reunió Eduardo Chillida en el proyecto de Tindaya; la montaña de piedra de Fuerteventura en Canarias. Un proyecto que no se realizará por exceso de celo y falta de convicción vital. La obra tenía todos los argumentos expuestos y podía haber representado un centro espiritual del mundo moderno. Una galería que desembocaba en una sala abierta al cielo y desplegada al horizonte. A la posibilidad de transitar la materia se unía la cavidad en la roca y la apertura a la luz del cielo. Hago mención especial el ascenso por el corredor hasta entrar en la cámara y también los tragaluces por donde entrarían los rayos del sol y el espejo de la luna. Aunque la encuentro sobre-dimensionada y el efecto de empequeñecimiento perderá su efectividad por la pureza de las formas y la pérdida de referentes, encuentro que también allí la comunicación con las fuerzas débiles serán directas, de piel a piel, de materia a materia. La mirada ya no será necesaria pues no habrá nada que mirar excepto la luz que se cuela y es motivo resplandeciente entre sombras. El olfato y los demás sentidos serán secundarios ya que no tendrán nada que anudar a excepción del hueco que deja la piedra y la compresión del lugar, gravedad de la montaña que se dejará sentir sobre los visitantes.

La cueva del Garraf no necesitó ingenieros, permisos ni promociones, la hicieron las manos del tiempo y allí estaba pletórica y esperando mi llegada cuando la encontré. De la experiencia conseguida alcanzo a comprender y aceptar el proyecto de Tindaya; sólo me sobran las dimensiones; Un cubo de 50x50x50 m. que tiene acceso por un corredor de 200 m. de longitud; ¡pienso que es demasiado, una "mega-inspiración que devora la obra"...! Me sumo a la realización si se hace con proporciones asumibles y humanas: 10x10x10 m. sería más ajustado y ya serían proporciones de espanto tratándose de que han de descubrir el corazón de la montaña.

Para manifestar mi complicidad añado variantes y requiebros imaginarios. En el centro del cubo realizaría un agujero para que absorbiera los susurros y los aullidos de dolor. Un hueco para que germinaran los gritos espantados desde el centro de la tierra y salieran pletóricos los lamentos por la galería subterránea. Serían ágiles plegarias que se remontarían hasta la luz del sol. Nube de restos exánimes que encontrarían su lugar y ahuyentarían a los curiosos.
Estas situaciones tienen connotaciones de tumba; el hipogeo es un corredor de difuntos y en la roca resultan vientres activos. Los pintores del paleolítico supieron ver la importancia de las cuevas, ellos fueron testigos de estas impresiones, su sensibilidad no tenia la necesidad de argumentar nada, solo dejarse ir en el secreto y plasmar la obra allí donde tenía que estar, donde encontraba sentido la observación de la realidad.
Las pinturas rupestres y todas las grandes escenografías que se han realizado para entrever el “tremendo espasmo del mundo” se han consumado bajo este poder. El hueco en la roca deja que los signos de la materia se expresen libremente; es materia ausente que habla y por ello tienen poder invocador. Un hueco en la roca es un gran espacio de reflexión, es un nicho socavado en la piedra que se hace lecho espiritual. Me decanto por la metafísica del lugar donde la gravedad de la materia se deja sentir y el hombre queda aislado del mundo exterior, lejos de los problemas cotidianos, de los escollos frecuentes y el temor permanente; así, entre los muros del monte queda unida, religada la gravedad del ser... 
 
El espacio creado en la Capilla Turkana es muy parecido; tambien en él el ser se siente diminuto, empequeñecido pero no humillado. La obra se hizo con manos humanas, con recursos limitados, con humildad y sin aparato mediático. Realizarla resultó el regalo de un tiempo jadeante y feliz. Aunque las motivaciones estaban definidas, fue una aventura incierta y ahora me complace más que ninguna otra obra, me justifica todo el trabajo y el dolor padecido. Ella sola me reconcilia con el mundo y me absuelve de mis insignificancias y de las ofensas cometidas. 

Como queda explicado en la cueva del Garraf, toda la trama emocional se puede encontrar en estado natural; no es necesaria la obra pero es de agradecer cuando alguien te enseña a mirar los matices del mundo. El espacio abierto en la roca es siempre un vacío que se presenta diáfano y queda misteriosamente paralizado. Es como una casa deshabitada donde han quedado los muebles impresos en la pared, intactas las cosas en sus ausencias, presentes en la libertad de los rincones. Lo acontecido siempre aparece como presencias fuera del tiempo y emociona contemplarlas. Todo en la quietud aguarda ser observado, sutilmente advertido, eternamente a la espera de que se inicie el extraño ciclo y con él empiece una nueva vida. En estas escenografías el tiempo queda suspendido en el aire, congelado en una parálisis térmica. Se puede pensar que son espacios que retienen y presentan la memoria del pasado; allí siempre nos atrapa el misterio del origen.