lunes, 4 de febrero de 2013

Concepción

Fra Angelico, La Anunciación del Museo del Prado, 1420


Concepción
Según el evangelio de Lucas, María era muy joven cuando se le apareció el ángel Gabriel y le dijo:

¡El Señor está contigo!

Así lo contó Don Miguel, el párroco de mi pueblo, fue cuando yo era un niño de seis años; ¡me acuerdo como si fuera ahora mismo! Me encontraba confundido y a la vez entusiasmado, con los ojos asombrados y el pensamiento abierto a los secretos del mundo. Nos dijo que así fue la concepción de la madre de todas las madres y lo hizo conservando la pureza original del cuerpo y del espíritu. Era un día calmado, con el viento saturado de polen y los azules repletos de buenos presagios. Nos hablaba sin cesar y para aparentar que levitaba, se subía en una tarima de cristal, así daba mayor énfasis a la narración. Ponía los brazos en cruz y miraba traspuesto hacia lo alto, como intentando perder el suelo y hacerse ingrávido. Mientras nos explicaba el evangelio nos hacía trucos de magia, hacía servir una bolita roja que aparecía espontáneamente encima de una repisa del pórtico. Aquel día hizo una evocación especial, nos hizo ver como el sol resplandecía entre los intensos azules del cielo y nos recordó que en el momento de la anunciación, el mediterráneo entero se puso a palpitar, el viento alentó las almas y las aguas se calmaron emocionadas. Fue una lección inolvidable que evoco en este instante.

Nos relató que María vivía en una casita sencilla rodeada de un jardín bien cuidado. Estaba sentada y atenta a las voces que traía el destino; pensaba en lo impreciso bajo un pórtico de delgadas columnas. En su cuello lucía un adorno pequeño con el tema de “la flor de la vida” y su cuerpo estaba cubierto con un vestido rosa y una capa azul. Justo enfrente estaba el árbol sagrado, una encina poderosa rodeada de terebintos, acantos y madreselvas. Nos dijo que el perfume de las mismas seducía el aire, también que ante María se abrió la puerta del misterio; lo dijo con los ojos consternados de lágrimas y las manos cogidas al viento; ¡para mi fue un momento extraordinario! Me hizo ver que en aquel momento se creó un instante eterno de consecuencias ilimitadas. Entonces no lo entendí y ahora lo entiendo menos; sólo me llega el encanto de una historia interminable y un poco de ternura si cambio los factores de lugar. Añadió que María se sentía turbada y a su vez felizmente resignada a su destino; la voz de un ángel le había anunciado algo entre susurros cuando fue a por agua a la fuente, después, ya en casa, una luz interior iluminó su mente y la transformó en la madre de Dios y por consecuencia en la Diosa Madre de todos tiempos.

Añadió D. Miguel:

-Un rayo invisible atravesó las pupilas de María, sus manos se cruzaron en el pecho, su cara resplandeció de pureza y una semilla sublime cayó en su vientre.

Entonces Gabriel le dijo…-

¡Salve María, llena eres de gracia!

Fue un hecho extraordinario difícil de explicar y más aún de entender siendo yo tan niño. Me dijo que el caso tuvo consecuencias universales, familiares y teológicas que todavía resuenan como cuestiones de fe. María era virgen y José no lo entendió, dudó y pensó en repudiarla hasta que Dios le ordenó en sueños …

-José, confía en tu mujer, ahora es la matriz del Espíritu Santo, dará a luz al salvador y se llamará Jesús. Regístralo en Belén y seguidamente huye con ellos a Egipto, Herodes conoce la profecía sobre la llegada del salvador y ha condenado a muerte a todos los niños menores de dos años.-

Desde ese momento José aceptó su condición de acompañante afortunado y obedeció los mandamientos; esta era la actitud de obediencia propia del pueblo judío. Así lo cita Lucas y Mateo y parece ser que todo esto aconteció el sexto mes del año 0, a, d, C.


Asombroso
Cuando me relató estos hechos quedé sobrecogido, especialmente me impresionó lo de los niños y no entendí muy bien en que consistía la concepción milagrosa de la Virgen, pero tuve una catequista (mirar entrada), que me hizo ser devoto de la Virgen y también copartícipe de su dolor. Con el tiempo he leído relatos interminables que desmienten las palabras de D. Miguel. Por ejemplo parce ser que María tuvo cuatro hijos más y algunas hijas, que perdió la virginidad con los otros embarazos, que cuando fue a casa de Isabel ella no le había dicho a José que estaba en cinta y temía ser tratada como adúltera. Isabel era madre de S. Juan bautista y esposa de Zacarías, un rabino judío que esperaba con fervor la llegada del mesías. El matrimonio ya era mayor pero también ellos tuvieron el hijo anunciador (S. Juan Bautista) por mandato divino. En aquella breve visita de caracter revelador, María no cantó el “Magníficat” ni afirmó que todas las generaciones le llamarían bienaventurada; ¡en realidad debía tener 13 años! Tampoco relató la “Anunciación”, se ha de entender que son atribuciones puestas en su boca con palabras de Lucas, 1: 26-37.  Que Herodes no realizó la matanza de los inocentes, parece ser que lo que sí hizo fue matar a tres hijos suyos en un arranque de ira. Que los reyes de oriente eran magos, quizá astrónomos adivinos que seguían el rastro de las estrellas y que la muerte de María careció de interés para la iglesia hasta el siglo IV que se celebraron sus recuerdos. Mirad si es grave el abandono que sufrió que hasta el siglo VI no se celebró la dormición de María y en el VII, el 15 de agosto se empezó a celebrar la Asunción de la Bienaventurada Virgen María. El hecho de su muerte y lugar no está constatado, es un acto de fe que no entra en discusión; ¡su tumba es apócrifa…! La Asunción es en realidad una manera de cubrir la incuria y la laguna histórica que sufría la iglesia respecto a la madre de Jesús.

Seguirá con otros vientos...

martes, 29 de enero de 2013

Eva



Adán y Eva, El génesis. Miguel Ángel Buonarroti. Capilla Sixtina. 1511

Eva


En el principio Yahvé creó la luz y las tinieblas, la tierra y el cielo, las plantas y todos los animales vivos; el sexto día modeló al hombre y la mujer y el séptimo descansó.
Después de la huida de Lilith, Adán quedó solo, vacío y sin aliento para seguir con ánimo en aquel jardín perfumado de incienso y vainilla. Se dormía hasta la piel en aquel lugar de infinitas repeticiones. Las sensaciones eran insoportables, vivía en un espacio sin contrastes donde la plenitud se hacía presente hasta el hastío y los días y las noches se confundían al no suceder nada. Aburrido y articulando grandes bostezos se sintió asqueado y sólo; sentimiento crónico que todavía pervive en todas las criaturas del mundo. Entonces decidió convocar a Dios a gritos y este al verlo en el estado en que se encontraba decidió que no es bueno que el hombre este sólo.

En el primer libro de la Torá, el Pentateuco, dice que Yahvé creó al hombre con polvo y saliva y para animarlo le sopló en la boca, es por este motivo que se le parece tanto; mirad bien, hasta en la indolencia se le parece. Génesis I:26. Como la primera mujer resultó una “decepción” para Adán, Yahvé le sacó una costilla mientras dormía y con ella creó a Eva, lo hizo así para que fuera carne de su carne y en el futuro no hubiera disputas entre ambos. Cundo los tuvo presentes les encomendó poblar la tierra para gobernar todos sus bienes, los instaló en el paraíso y les puso una sola prohibición; no tenían que comer del árbol de la ciencia, del bien y del mal, tampoco del árbol de la vida, por lo demás podían hacer lo que quisieran, hasta les concedió el libre albedrío. Pensándolo bien fue una incongruencia que dejó caer en el alma humana. Si lo pensamos un segundo todos los actos de fe están llenos de extravagancias de este tipo. ¿Para qué tentarlos y a la vez incorporar la curiosidad y el fisgoneo en el diseño de su mente? ¿Para hacerlos sufrir innecesariamente? ¡Sin duda estamos hechos a su imagen y semejanza!

Eva no dijo ni una sola palabra, se dedicó a parir hijos hasta asegurar la descendencia ya que pudo constatar que entre ellos se mataban, aún seguimos haciéndolo. Ella es sin duda la figura que encarna a la primera madre y la que representa el principio que nos define como humanos, es la conciencia del origen; quizá es la Eva mitocondrial que llevamos dentro.

Resurgimiento
Un día estaban retozando debajo del árbol del fruto prohibido, el de la vida, cuando sucedió lo que tenía que suceder, tarde o temprano el hecho estaba ya predestinado. Como el escorpión que succiona el semen del toro sacrificado por el dios Mitra, Eva chupaba los deliciosos jugos que le ofrecía Adán; así la representó Miguel Ángel en el centro de la cristiandad; la Capilla Sixtina. Eva no tenían el propósito de romper la norma y estaban cumpliendo el mandamiento de poblar la tierra cuando Adán tuvo una revelación impulsada por el placer. Fue una bagatela impetuosa que no pudo contener, entonces le puso el miembro en la boca y le dijo a Eva:

¡Devórame otra vez!

Eva enjugó aquellos sabores y mientras le hacía una felación sintió el deseo de saber más, de conocer todo aquello que estaba prohibido. Entonces se giró y pudo ver a un ser extraordinario, un sabio serpenteante que conocía el sabor del ingenio y los efectos de la ilusión en la mente humana. Con voz seductora le dijo:

–Dirígete presurosa hacia el árbol del conocimiento, es tu destino-

Se incorporó decidida a cumplir el mandato de la intuición y Adán la siguió. Al instante sintió una voz que le susurraba de manera seductora, le decía palabras melosas, esperanzadas, incomprensibles, voces que caían al oído como la lluvia que despierta en primavera. A ella le pareció que en aquel momento nacía el don de la vida; la promesa de la luz en la mente, el fruto de la razón. Seguidamente, sin disminuir la atención miró en todas las direcciones y no vio otra cosa que los frutos del deseo delante de sus ojos; Adán estaba desnudo. Se miró a sí misma y constató que su cuerpo también estaba rebosante de vida, sus labios húmedos, su corazón palpitante y de su mente florecían deseos y caricias incontables; fue un momento decisivo. El mundo se ofrecía exultante, próspero en una epifanía asombrosa, la fuentes del misterio se abrían como flores en primavera y el gozo del instante demandaba seguir adelante; ¡siempre seguir adelante!

¿Para qué esta hecho el mundo sino es para gozarlo?

Se preguntó y seguidamente pensó que la tentación reprimida es inhumana, caprichosa y cruel. La curiosidad es innata entre los seres vivos, más aún entre las almas inteligentes. Inmediatamente examinó lo que había pensado y sin esperar respuesta concluyente exclamó…

-¡El placer de la mente se justifica en si mimo!-

Para qué sirven los hermosos frutos del saber; ¿para ignorarlos eternamente?

Eva concluyó que aquella prohibición era monstruosa e insulsa y pensó que debía abolirla al instante. Se aconsejó que la fruta madura es para comerla, para sentir en la boca como se destilan los esplendores del mundo. En aquel momento sintió el deseo irrefrenable de morder, (es el impulso de la picadura en los testículos del toro) y quiso contener en el paladar el sabor salobre que expulsaba Adán. Aquel emboque en los sentidos fue determinante, un golpe en la sien le anunció el principio del bien y a su vez, en aquella acción germinó el principio del mal. Involuntariamente siguió lactándose como un cervatillo y decidió comer el fruto hasta saciarse plenamente. Así fue como Eva se reveló ante la prohibición, se desnudó como mujer para sentirse responsable de su destino, un ser que utiliza la mente para indagar los caminos que se presentan y las pasiones naturales para gozar las caricias. Se vistió sí y lo hizo con lo que encontró a mano; una hoja de laurel que hizo girar libremente en la comisura de los labios.

Ya sabéis como continúa el relato, Yahvé los expulsó del paraíso y les dijo aquello de: tendréis que trabajar y parir los hijos con dolor hasta que terminéis en la tierra, lodo hecho de carne, pepsina del tiempo de donde habéis nacido. En realidad no les dijo nada que no supieran ya, todo lo habían aprendido bajo la sombra de un sicomoro.

Como podéis advertir, Eva también fue insumisa, no estaba conforme con la oscuridad mental que se le había asignado; ¡anhelaba la luz! Con su acto de rebeldía acusó los castigos del mundo, el sabor de las derrotas y el precio de la libertad. Aquel fue el día del pecado original y la virtud terrenal. Con  aquel acto ella nos enseñó los sutiles placeres del amor, los senderos tortuosos de las propias decisiones y con todo ello nos hizo adultos. De un empujón nos introdujo en la historia, nos dio la conciencia de ignorar y de saber que se ignora, el principio petulante de la certidumbre y el valor moral de la incertidumbre. Nos preparó para franquear la puerta del asombro, contemplar el principio de la vida y el fin de la misma. Todo lo hizo sin mayor espanto que el estrictamente necesario; doloroso, sí, pero qué pensabais, ¡que esto era una romería!

martes, 22 de enero de 2013

Lilith




Dante G. Rossetti 1863. Lady Lilith. Fue la primera mujer de Adán. Tuvo la osadía de llamar a Dios por su nombre, desobedecer su norma, dejar plantado a su esposo y abandonar el Paraíso para unirse con los desidentes del Mar Rojo, los demonios. Ahora, para algunos, as, es la abanderada del feminismo...


Lilith
Del mito a la alcoba
De Lilith como mujer mortal se sabe muy poco por no decir nada, es la leyenda de “la pecadora”, quizá la sombra de un estadio preconsciente que quedó impresa en la mente colectiva, quizá la excusa para espiar las culpas de una moral impuesta. No obstante todavía pervive su aliento en la conducta humana, es la imagen de una poderosa hembra anterior al pecado, un impulso que desboca la lujuria y nos deja inmersos en un estadio salvaje. Ciertamente se trata de una leyenda que han inventados los hombres con intención prevaricadora, somos nosotros los que la hemos alimentado entre fantasías. Pienso que es un impulso irracional, un vector de la libido delirante, por ello la presento después de Inanna, aunque su presencia cultural es mucho anterior.

No se sabe gran cosa de ella, la única observación en el antiguo testamento la hace Isaías 34:14 y la cita como la primera mujer de Adán. Añade que fue ella la que marchó del edén desobedeciendo la norma de tradición mesopotámica; ya de jurisprudencia masculina, quizá es por ello que aparece en la historia con tintes “malsanos”. Se le acusa de soberbia: se atreve a pronunciar el nombre de Dios, el innombrable. De ser mala esposa y peor madre, de devorar a los niños en aquelarres y rituales satánicos, de realizar practicas contra natura y zoofilias sin fin. Se la relaciona con animales nocturnos, con transformaciones diabólicas y perversiones que escandalizan hasta los más libertinos. De estas acusaciones queda mucho latente y es vigente en los actos amorosos; pervive entre los juegos de las madres, en las caricias que estrujan amorosamente a sus hijos entre los senos. Es vibrante en la práctica de besar, cosquillear y mordisquear los genitales de los niños después del baño, en el perfumado del cuerpo, las caricias en la piel suavizada con polvos de talco y especialmente al decirles en tono cariñoso, pero diabólico…

¡Que te como, que te como!

Quizá es historia
Me inclino a pensar que cuando la figura de Inanna, la diosa madre perdió la hegemonía del poder cayó en la vertiente de los vencidos y se convirtió en una leyenda oscura. Sobre ellas: Lilith Eva, Pandora…, se vertieron todas las maldades de la humanidad y se dice que por sus ligerezas, curiosidades y falta de disciplina, la humanidad han sufrido los padecimientos impuestos por el creador, ¿? Con su bello cuerpo, hecho con la espuma de la vida, los hombres formaron la caja del pecado e hicieron brotar de su boca todas las injurias que quisieron atribuir a su persona; ¡ella forjaba la urna del mal! Es tan así que todos los valores que comportaba la figura de la antigua diosa madre quedaron malditos después de su derrota. De esta manera cambió el concepto del universo y el mundo se hizo masculino para anularla. El valor de la luna asociada a la mujer y eje regulador del tiempo, pasó su influencia al sol, astro poderoso que de manera indirecta lo había sido siempre. Con esta decisión se modificó el calendario, antes regido por los períodos de fertilidad de la mujer y unido a los ciclos lunares. En la nueva situación será el sol el que regule los días y los años. Cambió la figura de Dios: de ser una mujer la dadora de la vida, pasa a ser un hombre, Ea, Marduc, Yahvé, el todopoderoso hacedor de todo lo visible y lo invisible. Cambió la manera de contar: del sistema sexagesimal, basado en la multiplicación de la falanges de los dedos de la mano izquierda, por cinco dedos de la derecha, 12X5= 60. Este sistema pasó al decimal donde se cuentan todos los dedos de las dos manos multiplicados por si mismos, 10X10=100. Del sistema sexagesimal nos quedó la medida del tiempo, horas, minutos, segundos, (El invento no aguantó los días, 365, le sobran cinco...), también la división de los ángulos y los grados de la circunferencia, 60X6=360.
Después de su caída se condenó la menstruación como fase impura de la mujer y se penalizó el numero trece por ser el mes que regulaba la diferencia entre el calendario lunar y el solar. Las penalizaciones incluyeron no bajar a las bodegas porque se podía agriar el vino, no hacer conservas ni mondongos ya que se estropeaban, se agriaban o corrompían, no tocar el agua bendita ya que se convertía en impura, no tener relaciones sexuales, ni bañarse en las aguas del río… Etc. En ciertas culturas hasta tenían que retirarse de la vida pública y pasar un tiempo en soledad. Tal fue el castigo que recibió la mujer que entre sus mitos antiguos se asociaron las meigas, las brujas, las lamas, las hechiceras, los súcubos y todo tipo de demonios femeninos…

El origen

En el origen de la creación se presenta a Lilith como la primera mujer que vivió en el paraíso y fue modelada por Dios con el mismo barro que hizo a Adán. Se cuenta que en los tropiezos amorosos de la primera pareja nunca hallaron unión plena; cuando él la pretendía, Lilith se sentía ofendida por la manera que él la trataba, le pedía posturas de sumisión, en las que ella siempre debía estar debajo o bien atrapada por detrás.

¿Por qué siempre he de acostarme pasiva, debajo de ti?


—Le preguntaba—

Yo también fui hecha con el polvo de la tierra por lo tanto soy igual que tú.

Como Adán era más fuerte trató de obligarla pero Lilith se encolerizó y pronunció el nombre que convocaba a Dios; ¡fue su liberación y la nuestra! Se elevó por los aires como un ángel, abandonó el paraíso y se separó de Adán para siempre, fue el primer divorcio sin jueces.

Dicen las leyendas que al salir del Edén marchó hacia los extremos marginales del Mar Rojo, donde se habían concentrado los primeros disidentes del paraíso. Cuando los tres ángeles de Yahvé: Snvy, (hoja de higuera, digo yo), Snsvi, (posiblemente sonrisa de niño,) y Smnglof, (El verdugo inocente, este sí), fueron a buscarla, ella se burló de ellos, se negó a volver e intentó seducirlos con una pócima hecha con estambres de azafrán. Lo intentó de nuevo y lo hizo con conocimiento de hechizos más poderosos, les puso en el glande una crema que hizo con ajo, jengibre, apio, cardamomo y estramonio; nada les hizo desistir, ¡eran santos de piedra y todavía lo son! Entonces se cumplió el destino del mal, los enviados del cielo la castigaron matando a sus hijos e hicieron lo posible para que cada día muriesen cien niños, casi todos los que ella podía parir. El castigo fue demasiado severo y para sobrevivir enquistó su dolor detrás de la máscara del placer. Su espíritu de rebeldía pudo más y de él nació el coraje de los que no se doblegan nunca, todavía pervive en los marginados, los que están fuera de la ley y especialmente, su poder se encuentra encubando "el día de los justos", es decir, en el furor resentido de los vengadores.

Lilit es una leyenda presente y activa, pervive en las orgías y botellones, cuando los jóvenes asaltan las alcobas por los balcones. Es un sueño en las dulces noches de balanceo y se respira cuando se usan los unguentos para que se excite y lubrique la boca del glande, misterio que ofrece ella para serpentear mejor entre las costuras de la carne. Ahora para animarse y encontrarse con ella, los jóvenes también toman caballo, milanga, bolita, sablazo, triqui… e infinidad de bebedizos mezclados con alcohol y música tecno-rock.

Cuentan que Lilit se entregó a la lujuria y se especializó en los asuntos del amor libre, el encuentro canalla y la pasión desmedida. Fue la liberación que cultivó entre sombras, se confundió con los placeres nocturnos y así quedó unida para siempre en la perversidad e infamia de los hombres. Se apoderó de todo el semen que no caía en su lugar, es decir, la matriz fértil y casta de las esposas. Así pués es suyo el que procede de las masturbaciones, de las sábanas manchadas por las apariciones oníricas, el que corre por los prostíbulos, el de las eyaculaciones de los ahorcados y el que procede de las danzas sensuales y hombres incontinentes. Todo el esperma es recogido por Lilit en un canope de ensueño, un recipiente hecho con gruesas lianas de donde se extrae los jugos de la ayahuasca.  Cuando sale la luna llena, esplendorosa de luz, de ese sagrario alienado toma ella las semillas humanas para quedar en cinta.

Ya como súcubo, como estrella voluptuosa de los sueños, se entregó al coito permanente con demonios, especialmente con Samael figura de tradición judía que podía tener cópulas prolongadas como los sapos, cuarenta días sin descanso en un enlace permanente. También yacía con otros de tradición sumeria y acadia; Idlu, al que le pedía penetrarla con la lengua en los oídos, Lilu, el que le sangraba el cuello con mordisquitos apasionados y Artad que podía hacerlo cubriendo todos los orificios a la vez. De estas cópulas enloquecidas también quedaba en cinta y podemos pensar y casi afirmar, que todas las figuras malignas de la literatura son sus representaciones. El éxito de esos personajes de ficción es debido a que todavía perviven sus acciones entre los amores y actos no confesados de los humanos; ¡somos sus niños de sangre, el fruto de la ilusión! Los otros hijos, los que cada día vierte al mundo usando madres de alquiler, son en realidad hijos putativos de Lilith. Los que nacen del semen guardado en el canope de ayahuasca son sacrificados por los arcángeles de Yahvé. Este hecho nos llena de terror ya que cien hijos son arrancados de sus madres cada día y cien venganzas son las que Lilith reclamaba en el mismo espacio de tiempo. De este castigo, de esta venganza, nace en los padres el temor a tener hijos, por eso cuando los tienen nunca quieren dejarlos solos.

Nota aclaratoria del personaje.

Tenemos que pensar que la afiliación de Lilit en la historia aparece en una fase mítica, quizá homínida. Es la primera mujer antes del nacimiento de Eva lo que nos dice que es anterior a la adquisición de la conciencia humana. Quizá tendríamos que asociarla a la figura de Lucy más que con la diosa Inanna. Ahora bien, el vínculo que tiene con la vida y la muerte, la capacidad para regenerarse y producir criaturas, el saber natural unido y encajado en lo divino, su institución nocturna basada en lo femenino y en lo diabólico, la hacen una figura arquetípica y articulada en la cultura, es decir, ya dentro de la conciencia del bien del mal. Sus aportaciones simbólicas y morales nos dice que es una figura de transición pero arrojada en la complejidad de la historia por la falacia masculina.

El hecho de que la figura de Lilit permanezca oculta en las profundidades de la mente y aflore con rasgos de libertad violenta, nos muestra que es un factor reprimido, oculto en nuestro interior pero con plena vigencia en el ser. Podríamos verla en el aullido bestial que aflora en las mejores almas, el mugido del coito en el placer terminal, y también, en el grito que acompaña los momentos de liberación, cuando se rompen las ligaduras con el orden establecido.

miércoles, 16 de enero de 2013

La emperatriz Teodora de Bizancio

Teodora de Bizancio con su séquito i la fuente de la vida. Mosaico, Catedral de Rávena.


La emperatriz
Antonina jugó un papel importante en la vida de Teodora. Era amante del general Belisario, un triunfador en las grandes batallas por mantener y ensanchar los límites del imperio, personaje con mucho poder y amigo íntimo de Justino, sobrino del Emperador con el mismo nombre. Los presentó y allí se forjó el encuentro más asombroso que pueda pensarse y que en pocas ocasiones presenta el destino. Se conocieron en una noche de juegos amorosos y se reconocieron en el ministerio de sus vidas. Para Justino fue clarividente el acto de regresión al regazo de su madre. Es un símbolo que dibujo aquí para entendernos mejor. Fue consuelo milagroso cuando Teodora le introdujo uno de sus pezones en la boca y lactó con la pasión de un niño. Justino era un hombre culto, ambicioso, religioso hasta el fanatismo y vividor hasta la insensatez, pero necesitaba el amparo perdido, la certidumbre de lo tangible. Así fue como el entonces Justino se enamoró de la prostituta más brillante de Constantinopla. La persona que había yacido con miles de hombres por un poco de dinero, ahora encarnaba en su mente el soporte que mitigaba sus temores, sin dudarlo, se cogió a él como si fuese el eje del mudo.
A petición de Justino, un año después del encuentro el emperador interrumpe una ley que prohibía el matrimonio entre prostitutas y personalidades de clase noble. Se casan y tres años más tarde es nombrado emperador asociado con el nombre de Justiniano. Unos meses más tarde muere su tío y Justiniano es nombrado emperador con 45 años y Teodora es la emperatriz consorte con 27.
Teodora era ambiciosa y no tenía suficiente con los limites de las atribuciones de su cargo, no se conformaba con la autoridad que le disponían como consorte. En su interior crecía la semilla que plantó Severo;
-la grandeza del poder se mide en los anaqueles de la eternidad-

La legisladora
Pero no todo fue tiranía y hechos lujuriosos, en los tratados de justicia que aplicó Justiniano "Corpus Juris Civilis", esta el pensamiento, el espíritu y las vivencias de Teodora encarnadas en su voz. Ella es la que ajusta los términos que tratan sobre la familia y la propiedad privada. La que definitivamente deroga la ley que prohibía la unión entre prostitutas y hombres que quisieran desposarlas. Introdujo una ley que prohibía el proxenetismo y declaró que la prostitución era una actividad que denigraba a la mujer. Castigó a los hombres que violaban, abusaban, pegaban, o abandonaba a las mujeres. Con esta ley llegó a crear situaciones de autentica venganza, ya que bastaba una denuncia verbal para que el hombre fuera directamente a la carcel.  Hace 1500 años que Teodora legisló leyes para mitigar problemas que todavía están en vigor. Dio fuerza legal a los hijos naturales concediéndoles todos los derechos de herencia tanto si son legítimos como ilegítimos.
Fuera de su labor de gobierno, Teodora desplegó una actividad frenética para aliviar el sufrimiento de la mujer. Intentó erradicar la prostitución con ayudas de reinserción social que llegaron a ser bastante eficaces. Les dio tres meses para dejar su actividad y casarse; en este caso la Emperatriz les proporcionaba una espléndida dote. Las que no escogían este camino podían ingresar en una residencia, lo hacían con todos los honores ya que allí podían auto mantenerse. A la residencia se le llamó Castillo del arrepentimiento.

La heroína
Teodora quería gobernar y lo hizo con tanta o más autoridad que el emperador. Fue cruel y ejerció impuestos abusivos para mantener sus elevadas pretensiones. En el año 532, estalló una revuelta popular especialmente sangrienta; “ El grito de "Nika!" (Victoria). Los rebeldes se hicieron con el control de la ciudad y eliminaban a los adversarios sin ningún juicio ni consideración. Quemaban y saqueaban los edificios públicos que encontraban a su paso. Así se animaron las almas hasta llegar al interior del palacio imperial como un enjambre de langostas. Llegó un momento que el Emperador dio todo por perdido, sólo conservaba unos soldados fieles y decidió convocar un consejo de urgencia. Todo indicaba el fin, los enemigos eran miles, gritaban y trepaban por los baluartes, rompían las puertas, robaban lo que podían y encendían las estancias. Justiniano se encontró vencido y el valor lo abandonó; ¡estaba dispuesto a huir!
La mayoría de los consejeros tomó la resolución de que el Emperador debía abandonar la capital y refugiarse en una ciudad desconocida del extenso imperio. En ese momento intervino Teodora, irrumpió en la sala rompiendo todas las normas protocolarias y yendo armada con su dedo índice apuntando directamente contra el consejo. No se detuvo en formulismo innecesarios y les llamó cobardes. Con voz de mando miró frontalmente a su marido y le dijo:

…aprovecha la situación actual. No es el momento de huir, incluso es inoportuna si la huida nos llega a salvar la vida. Una vez que un hombre ha nacido es inevitable que tendrá que morir, pero un emperador no puede quedar en la historia convertido en fugitivo. Personalmente creo en el viejo proverbio que dice “la realeza es una excelente mortaja."

Estas fueron las enseñanzas de Severo y la dimensión del poder que Teodora llegó a conquistar; el premio de una mortaja imperial…
Ante las palabras de Teodora Constantino sintió vergüenza por su falta de valor. Entonces notó como el pezón de su mujer se movió en la boca y una fuerza interior le devolvió el coraje perdido. Dio todo el poder militar a Conde Belisario y le ordenó que exterminara aquella revuelta. Aquella noche y los días posteriores fueron de espanto, más de 20.000 almas fermentaron el aire con el calor del sol. ¡La ciudad quedó destruida…!
Después de aquel desastre, Justiniano y Teodora idearon un sueño: reconstruyeron Constantinopla y la transformaron para gloria de Bizancio y muestra de su poder. Fue tal el despliegue de creatividad que en aquella época se convirtió en la ciudad más hermosa de oriente. Se reformaron trazados de las calles, se hicieron acueductos nuevos, puentes y calzadas imperiales y además, veinticinco iglesias para honrar a Cristo. La mayor de estas es Hagia Sofía, considerada la mayor maravilla de la arquitectura Bizantina. Hoy es uno de los museos más visitados de Estambul, museo que yo renuncié a entrar cuando era hippie; me negué a pagar una miserable entrada en el año 1973; ¡tiene su gracia, no!

domingo, 13 de enero de 2013

Teodora de Bizancio



Mosaico. Retrato de Teodora en Rávena. 
Teodora de Bizancio
La mujer que vio todo lo que la vida suele mostrar

Escribe Procopio de Cesarea en Historia secreta, que en la Constantinopla del 500  apareció Teodora venida de una familia chipriota que trabajaban en temas circenses. Con muy pocos años Teodora zanganeaba por el hipódromo donde su padre trabajaba como domador de osos y sus hermanas acariciaban los genitales de los soldados a cambio de monedas de bronce. En este escenario sin bordes pasó la infancia, sintió la desolación del alma y el desamparo absoluto. Pasó hambre y frío, sufrió injusticias inimaginables y conoció las pasiones humanas en su total desnudez. Sufrió abusos carnales sin invención y se cuenta que perdió la virginidad con un compañero de actuación en el tiempo que permite un entreacto.
Explica Procopio que al morir su padre, su madre tuvo que llevar al hipódromo a las tres hijas como suplicantes. Les puso guirnaldas en el cuello y las presentó a los Verdes, el bando donde trabajaba con los osos; estos le negaron ayuda. Entonces lo hizo ante la fracción de los Azules y estos sí, para mostrase generosos le dieron protección. La rivalidad entre bandos no era solo por el color, significaban contenidos políticos y religiosos, diferencias que creaba conflictos y hasta guerras civiles. Desde entonces quedaron bajo la protección de los Azules, pero esto no equivalía al sustento. En aquel tiempo las niñas sin recursos no tenían otro modo de vida que trabajar en el teatro y ejercer la prostitución para “redondear” el sueldo.
Con menos de diez años Teodora ayudaba a su hermana Komito en los números teatrales, de esta manera se introdujo en el espectáculo y aprendió la crueldad de la vida situada en la primera fila de las vanidades humanas.  Muy pronto tomó la determinación de actuar y su talento se reveló con luz propia. Sin disponer todavía de un cuerpo de mujer, sin tocar ningún instrumento medianamente bien, sin tener buena dicción ni capacidades en la oratoria y menos aún habilidades para recordar los textos; Teodora gustó al público porque tenía el don de excitar a los hombres con sus gestos y su frescura primaveral.
Gesticulaba con todo el cuerpo y narraba chistes impúdicos hasta la erección. Se movía como Elvis mientras caminaba, cuando bailaba hacía contorsiones violentas, se retorcía suave y lúbricamente como Marilyn (Estos han sido teloneros segundones). En ocasiones se presentaba en público casi desnuda galopando la cuadriga de caballos de bronce que hoy presiden la fachada principal de la Basílica de San Marcos en Venecia. Fueron a parar allí después de la IV cruzada, en el saqueo de Constantinopla en 1204.
De esta manera provocaba el escandalo moral y subvertía la ley en su raíz esencial; la formación de los niños. Con suma habilidad se abría paso en la vida; a ojos del público representaba el ardor heroico y sensual por excelencia. Vivió la sordidez del negocio, comió como las actrices y meretrices y tubo que sentir en propia carne las fantasías más desquiciadas que soñaban los pederastas del imperio. Entre aquellos seres sin alma conoció con diáfana claridad de que pasta están hechos los humanos. Constató como construyen las reglas y a su vez como las pervierten. Vio subvertir los valores con una sola palabra, en que lugares modelan el pensamiento y con que sutileza se inventan así mismos. Se percató como la vida se viste de hipocresía y sintió en su propio cuerpo con qué maestría es manejada por los nobles. Sin menos asombro, ya que ese saber lo contenía en su sangre, constató hasta la saciedad la brutalidad directa, sin matices ni medida, que hacen servir los plebeyos cuando disponen de una brizna de poder. Pudo ver con ojos de niña con que facilidad cambian los poderosos sus opiniones para manejarse en el mundo y sobretodo, aprendió que cómodos y dóciles suelen ser los pensamientos simples si pueden comer. Decía:
-El pueblo es pan sin levadura; según conviene se le ponen los ingredientes en las canciones de cuna.-
Lo que mejor experimentó y amó hasta el final de sus días fue el sabor fascinante del poder. Supo intrigar con maestría en todos los ámbitos ya que en el lecho aprendió lo más importante. Entre sábanas de seda, el lugar sagrado para las intimidades, asimiló como los hombres se hacen niños de pecho ante una hembra bien armada. Allí era fácil entender como se manejan las emociones, como fluye la generosidad y la renuncia al honor llega sin tropiezos. Es el lugar de entrega, donde aumenta la ambición y en ocasiones actúa el valor y la cobardía. En la universidad de la alcoba, Teodora precisó su carácter, ajustó sus ambiciones y diseñó parte de lo que sería su vida futura.

Caballos del hipódromo de Constantinopla, llevados a Venecia 1204 tras el saqueo.

La creadora
Clarividente y siempre ávida de llegar más lejos en sus representaciones, se propuso ser novedad en la escena, y la verdad, sus espectáculos no dejaban indiferentes a nadie. Hacía todo lo posible para excitar al público y lo conseguía con autoridad merecida. Realizó tantas hazañas primorosas, tantas escenas de escandalo, que con 16 años ya era la prostituta más valorada y acreditada de Constantinopla. Sus espectáculos debieron causar una impresión inolvidable ya que es lo que ha quedado como acontecimiento extraordinario.
En cierta ocasión Teodora representó una obra clásica: Leda y el cisne. En la performance (habrá que convenir que ella inventó el término), quedó tumbada ocupando el escenario y con la mirada puesta en el cielo. Mientras permanecía totalmente desnuda y en silencio, el público estiraba el cuello y esperaba atónito lo que iba a suceder. Después de un tiempo ajustado, unos asistentes le extendieron granos de cebada sobre el cuerpo; especialmente entre las piernas, muslos y pechos. Seguidamente, sustituyendo al cisne, soltaron unos gansos hambrientos que, como es natural, empezaron a picotear el grano mientras ella fingía con gritos y contorsiones que la estaban violando. Los gestos y retortijones eran tan convincentes que el público recibió con éxtasis las supuestas sacudidas que el picoteo le producía. Al terminar se levantó y salió de su mudez mostrando su bello cuerpo al público en todas las direcciones. Con un aullido gatuno invitó a todos los presentes a hacer una ronda lujuriosa con ella por un módico precio. El público crujió en una ovación sin tregua; dicen que aquella noche llenó las arcas y con ello se independizó de sus protectores, el bando de los azules. Era legal que de sus ingresos como prostituta, una parte la entregara al maestro de danzas por gastos de protección.
Con el éxito de estas actuaciones le llegó el dinero y con él la independencia. Hizo una sociedad de mujeres entre las que se encontraba su amiga Antonina. Abrieron su propio local y sin exagerar los términos, fue el lupanar más visitado de todo el Imperio Bizantino. Pronto se cansó del negocio, conoció al gobernador de Pentápolis, una lejana provincia de África y se fue con él en calidad de amante. Tubo una hija que abandonó igual que su amante hizo con ella. Se cuenta que el gobernador sospechaba que él no era el padre y dejó a Teodora al vuelo de su destino. De regreso, pasó por Alejandría y conoció al hombre que determinaría su pensamiento. No era un militar, ni un político, menos un rico mercader, era un religioso, ex patriarca de Antioquía llamado Severo, un sabio que Roma retiró del cargo por practicar la herejía monofisita. (Durante 1000 años, las mayores preocupaciones humanas no fueron los conflictos territoriales, las lenguas, los problemas étnicos, las diferencias raciales, las desigualdades sociales o los problemas de clase; ¡fueron las discusiones teológicas sobre la naturaleza de Cristo! Es una tentación entrar en el tema para entenderlo, pero si me meto en ese laberinto no terminaré el relato nunca.)
El cambio
Severo era hombre sabio, experto en las Sagradas Escrituras y Teodora se le representó hermosa y arrepentida como María Magdalena. Se aligeró en él como un río de aguas trasparentes, le vació su mente saturada de miserias humanas y sufrimiento devenido por la condición de ser mujer. Severo la escuchó tantas veces como ella quiso, en ella vio el fermento de la salvación del alma, la justificación del sacrificio de Cristo. Por su parte, Teodora se transformó interiormente; por primera vez en su vida hablaba con un ser extraordinario, un hombre que no deseaba su cuerpo y que le acariciaba sin tocarla, le aportaba luz a la mente con un placer antes desconocido. Fue así como Teodora descubrió un mundo interior que desconocía por completo, un ser que habitaba en ella y que era inmensamente grande. Teodora encontró en Severo una razón que culminaba sobradamente todas las ambiciones que había conocido, la grandeza del espíritu que busca transcender y el valor humano que anhela la eternidad.
Cuando marchó de Alejandría en su viaje de regreso a Constantinopla, Teodora llevaba con ella la semilla del monofisismo, ideal de vida que arraigaría para siempre en su carácter indomable. Tres años después de su marcha y tras sufrir como nunca, Teodora llegó a Constantinopla dispuesta para los cambios más sorprendentes de su vida.

Seguirá...